Este trabajo fue realizado en una residencia de ancianos de Granada. La intuición me llevó ahí en un momento en que la sinceridad comenzaba a ser para mí una cuestión importante. Esta es la razón por la que me acerqué hasta ese mundo muchas veces olvidado (incluso por los más queridos) que se configura en estos espacios residenciales. Quería conocer a estas personas y fotografiarlas, esperando encontrar un (re)trato sincero fruto de la ausencia de intereses hacia mí y hacia su imagen personal. Lejos de contradecir esa tesis anticipada, ésta se reafirmó en la espontaneidad de su manera de ser y posar.
Posteriormente, este trabajo tomó cuerpo definitivamente gracias a la colaboración del poeta y amigo Francisco Hernández Salmerón (Paco), que, a través del poema La mirada limpia (invitación al espectador), arropó los sentimientos con palabras y dio título al trabajo fotográfico. Este trabajo fue exhibido en diversas universidades de Chipre y completado a través de varias charlas donde tuvimos el placer de compartir esta experiencia.
A continuación el poema.
La mirada limpia (Invitación al espectador)
Mírame. Sueña todo. Una mirada limpia enamora las vidas abandonadas. Así yo te miro ahora y siempre- con esta mirada limpia que la soledad me otorga.
Piensa un instante en este encuentro aunque nunca nos conocimos-. Piensa en la vida que tuve que no tengo ahora- como yo la pienso -¿la vivo?- en este instante, en esta soledad mía que ahora te confío y que nunca esperaba.
Mírame. Suéñame. Mi cuerpo nada esconde a tu mirada. Es tanto lo que he vivido, que mi alma y mi cuerpo son sólo uno. Esta es la sinceridad que vivo y muestro.
Sin embargo, no espero que me comprendas. Sólo soy he sido- el ser humano que ves. Así, mírame. Sueña todo. Una mirada limpia nos une en este encuentro.